En un desafío directo a la reciente distensión diplomática, la Guardia Revolucionaria de Irán incautó hoy tres buques de carga en el estrecho de Ormuz. La operación se produjo apenas horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara una prórroga indefinida de la tregua con Teherán, que expiraba hoy.

El Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) confirmó mediante un comunicado la interceptación de dos de las naves por considerarlas "infractoras", las cuales fueron escoltadas hacia aguas territoriales iraníes. La televisión estatal identificó estos buques como el "MSC Francesca" -de bandera panameña- y el "Epaminodes".

Sin embargo, la escalada fue más allá de la mera detención. Según la firma de inteligencia marítima Vanguard y el servicio de verificación de la BBC, el "MSC Francesca" fue alcanzado por disparos a unas seis millas náuticas de la costa iraní mientras navegaba hacia el Golfo de Omán. El buque reportó daños en el casco y en las zonas de alojamiento, aunque se desconoce si hay víctimas entre la tripulación.

Un tercer navío, el "Euphoria", también fue interceptado y, según agencias locales como Fars y Mehr, habría quedado “varado” en la costa iraní tras el ataque. El centro de Operaciones de Comercio Marítimo del ejército británico (UKMTO) ratificó la cronología de las agresiones, que comenzaron a primera hora de la mañana.

Este movimiento representa una táctica de presión por parte de Teherán en un momento crítico. Mientras Washington busca reabrir el diálogo para finalizar el conflicto, la línea dura del ejército ideológico iraní parece dispuesta a endurecer su posición negociadora, al poner nuevamente en jaque la seguridad del suministro energético global en uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo.